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Indigena Wayuu, Maicao - La Guajira, Colombia
HISTORIA DE LA ESCUELA DE IPAPÜLE
Cuando el terreno era infecundo, habitaba en el, aquella esterilidad y  la penumbra de la escasez “de algo”,  que era necesario labrar, alguien  tuvo entonces la genial idea de cultivar, y “Cultivar en pleno desierto”.
Una Anciana de IPAPURE relata:
“Cuentan mis recuerdos, que según mi mamá y algunos aborígenes que me hablaron de esto, cuando la escuela de esta comunidad inició, la gratitud fue a la gestión de la familia SALAS  del clan JUUSAYUU Ipapüleje’ewalii”.
“Doña CLARA GONZALES del clan JUUSAYUU, su señor esposo ABRAHAM SALAS y su hermano el cacique YAJAIRA PAZ JUUSAYUU líderes de la región efectuaron las diligencias pertinentes para tal fin. Estos sentían inquietud al ver la cantidad de niños en la zona, niños del clan JUUSAYUU, niños de otros clanes y también los hijos de sus criados y pensaban que sería bueno que estos se educasen”.
“La maestra llegó de Riohacha, no conozco el nombre de la primera maestra”.
 “La primera aula de clases de IPAPÜLE fue construida en material típico de la región, paredes de barro, techo de Mali’ichi, paja traída de Venezuela, madera Sin labrar y piso de arena. Esta fue construida exactamente a 700 metros de donde funciona la sede actualmente”.
“Ella fue construida cerca a la casa del renombrado cacique YAJAIRA, hermano de Doña CLARA, quienes con la intención de que los niños de la zona pudieren acceder a una educación formal. Ya que, los mismos en el seno de su clan recibían la educación cultural de su pueblo y era necesario que conociera la educación del estado. Estos líderes tenían a sus hijos estudiando fuera de LA GUAJIRA”.
“Cuando la escuela fue ya una realidad, inicialmente no concurrían a la escuela muchos niños, la maestra continuaba asistiendo al aula de la comunidad y atendía a los pocos niños que asistían. Las cosas continuaron así por un largo tiempo, poco a poco fue debilitando la alegría de esta maestra, hasta que la misma admitió que su ejercicio no había dado buen resultado, como esperaban los mayores de la región y decidió marcharse, no regresó”.
“El proyecto fracasó, para  este entonces finalizaban los años 20. Varios años después Doña Clara, pretendió nuevamente llevar la escuela a IPAPURE, esta vez también fracasó, pero con un siguiente intento lo logró.
Esta vez sí lo recuerdo, había venido otra maestra, quien debía iniciar el malogrado trabajo que sus antecesoras no conquistaron, pero esta vez debía ser exitoso y contundente, antes no pudo  consolidarse, pero este nuevo experimento brindó gran satisfacción a los gestores de dicha obra.
Esta vez la cobertura mejoró considerablemente, los  nativos de la región  de manera formidable comenzaban a aceptar la escuela. Los niños con mucho temor a estas cosas nuevas asistían a clases con sus atuendos tradicionales”.
“En esta década el ejercicio logra consolidar su labor de manera exitosa y aumentó la cobertura y la Escuela de IPAPURE obtenía renombre en las regiones vecinas”
“Para  estos años el lugar de la sede fue mudado hasta donde se encuentra en la actualidad, la infraestructura, es mejorada también, esta vez el aula fue construida con ladrillos rojos y techo de  Mali’ichi paja traída de Venezuela, ahora tenía piso de cemento, era una construcción grande que alcanzaba una dimensión de 20 m2.
En los años 40 los niños de otras regiones, más distantes de IPAPÜLE, como AIPIATSHI, ULISNAPA’A, KACHETAMA’ANA y otras comunidades, traían sus niños a estudiar aquí. Por la distancia, por comodidad por permanencia y continuidad, los padres decidieron que sus hijos se quedarían viviendo en la escuela hasta las vacaciones”. Desde aquellos años ya iniciaba el ejercicio de “internado”.
“Para ese entonces, Los  padres suministraban desde sus casas los alimentos de consumo en la escuela. Desde sus corrales traían, Süchira Kau’la, Süchira Pa’a (la leche de cabra, leche de vaca,) kojosü (leche cuajada, yogurt), Kuajaa (queso), les llevaban Susiiina, (carne salada) Atulujuushi, (carne precocida), Asalaa (carne fresca) Uujolu (Chicha de Maíz), granos y frutos con lo que provisionaban el granero colectivo de la escuela, ya que sin ningún egoísmo están familias enseñaban a sus hijos a compartir todo. Las niñas de más edad eran quienes cocinaban, ya que, entre ellas ya había Majayunnu, señoritas que en casa ya habían desde pequeñas recibido la educación característica para las mujeres wayuu, las cuales desde muy jóvenes son instruidas para gerenciar exitosamente su casa y su clan”.
“No existía un responsable de suministrar el agua para la escuela, los niños internos en jornada contraria iban al pozo llamado palama’ana (el cual existen aún) y en lomo de bestia traían el agua para suministro de la escuela, iban en grupos sin asistencia de la maestra y esto no representaba ningún peligro en la zona.
“La casa escolar funcionaba en la misma aula de clases, y la misma edificación debía ser dividida con esteras de palmas, Para cubrir  todas las necesidades existentes en infraestructura, estas esteras  formaban paredes con lo que pudieron hacer algunas habitaciones y el por supuesto muy custodiado deposito de alimentos él cual era muy bien administrado por la maestra, quien debía responder a los padres por los mismos”.
“Cuando los niños salían de vacaciones al dirigirse a  su reencuentro familiar los padres de estos iban hasta la escuela por ellos y en lomo de bestias emprendían la ruta rumbo a casa, en aquellos años todos admirábamos la caravana de burros y caballos con los niños internos de la Escuela de IPAPÜLE, rumbo a casa”.
“Para este entonces la maestra era  MATILDE  sencillamente MATI, no recuerdo su apellido solo sé  que  demoró muchos años. MATI gozaba del afecto y la admiración de todos en IPAPURE”.
MATI  era alijuna (persona no wayuu) era delgada, estatura mediana, piel blanca, pelo lizo era Riohachera, por supuesto no hablaba Wayuunaiki. Llegaba desde Riohacha hasta IPAPURE por Uribia o por la sabana de Maicao en carro de algún conocido que la quisiera llevar, o los SALAS la llevaban hasta donde pudiere tomar el vehículo de regreso a su casa. No salía con frecuencia de IPAPURE, solo en vacaciones y cuando era necesario ir a casa a atender alguna eventualidad familiar”.
“Ella, en IPAPÜLE vivía en casa de Doña CLARA, quien representaba en la región su núcleo familiar.
MATI era Julamia, apartada para ser doncella, los jóvenes de la casa JUUSAYUU, especialmente Camilo le componía y cantaba Jayeechi, cantos en Wayuunaiki a la refrendada soltería de MATI”. Ya era  el año de 1945.
“Recuerdo que los pupitres venían de Riohacha, estos eran bipersonales por eso no existía egoísmo en aquella generación todo lo compartían, “anamiashana wayuu”, eran wayuu muy pacíficos”.
“En este entonces no llegaban capuchinos, ni sacerdotes católicos, se que llegaban alijunas de Bogotá y de Riohacha a visitar la escuela y a los SALAS”.
“Tampoco llegaba comida del gobierno para los estudiantes como ahora, solo llegaban los contrabandistas que pasaban constantemente por aquí”.
“MATI era muy  buena maestra, muy cariñosa no le pegaba a los niños, por eso la amábamos mucho, ella estuvo muchos años, se fue solo cuando su tiempo de jubilación se cumplió, cuando mi hija Norka  nació, MATI ya no estaba. Transcurría el año 1950.
Informante DALIA PALMAR JUUSAYUU
Anciana de 90 años, monolingüe del Wayuunaiki
Entrevista y traducción: ANA A. IGUARAN P.
Escribió: IPAJUUSAYUU
Hoy, entre nosotros en esta nueva generación, aún quedan vestigio de la base de aquella vieja aula, rastro quieto de aquellas paredes donde quedaron guardadas todas las evidencias de alegría de los chiquillos de LA ES DE IPAPURE de aquellos viejos años.
Hoy la admiramos, y la  coleccionamos como el primer fruto que nuestros ojos vieron en el terruño, y donde inicio nuestro sueño de sembrar educación en IPAPURE.

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